Se está produciendo una tendencia a atribuir a los cambios
tecnológicos la responsabilidad de determinados fenómenos que consideramos
problemáticos sin plantearse, pero, los elementos estructurales que los
condicionan.
A menudo las problemáticas que se relacionan estrictamente
en el ámbito virtual, tienen su reflejo u origen en fragilidades del ámbito
offline. Con las TIC no hablamos de tensiones nuevas, sino de redefinidas. En
definitiva, conceptos como sexting, ciberbullying, phubbing o grooming son
nuevas formas de nombrar problemas sociales reflejados a los nuevos canales
digitales.
Potencialidades de las TIC
· Mejora de las relaciones sociales: la red influye tanto en la construcción individual de la identidad, como en la vertiente relacional y socializadora. En algunos casos, puede contribuir a superar complejos, miedos, fragilidades que dificultan las relaciones analógicas, en tanto que se trata un espacio más proclive a la experimentación y que abre la posibilidad de crear comunidades basadas en intereses comunes.
· El uso de las TIC aporta nuevas habilidades: como por ejemplo la creatividad, el emprendimiento, el empoderamiento, la comunicación, el trabajo colaborativo, la investigación, entre otras.
· Conocimiento colectivo y participación social: la red se ha convertido en un espacio óptimo para la colaboración y el incremento del conocimiento colectivo. Al mismo tiempo, promueve la adquisición de un espíritu crítico a través del acceso a un volumen de información ingente, la creación de contenidos y la potenciación del debate, la interacción y la participación social.
· La difuminación de la frontera entre creador y consumidor de contenidos: la red ha supuesto también una revolución en las formas de acceder a la información y participar en el debate público. La inmediatez de las redes sociales permite a las personas usuarias ser creadoras de contenidos, más allá del rol clásico de consumidores. Es decir, la web 2.0 (o web social) favorece "una manera más igualitaria de concebir, producir, compartir y distribuir información y conocimiento" (Insua, J. (2014) "Web 2.0 10 años después" a Investigación e innovación en cultura [en línea]).
· Facilita el contacto y la vinculación con otros grupos de iguales.
·
Potencialidades en el ámbito educativo: el
ámbito educativo es uno de los marcos principales en los que las potencialidades
de las TIC son casi infinitas (entornos de aprendizaje interactivos,
herramientas digitales de estudio y creación, sistemas integrados de
aprendizaje, redes de comunicación, materiales en multiplicidad de medios y
canales, etc.).
Riesgos de las TIC
·
La presión de la conexión como necesidad
social: a menudo el uso intensivo o,
incluso, la dependencia de los dispositivos, recae en el hecho que la conexión
constante se ha convertido en una necesidad social. Para los y las jóvenes las
TIC son un ámbito más de relación indisociable de las relaciones offline, por
el qué estar presente en la red se convierte en una necesidad social que
requiere una dedicación de tiempo elevada, al mismo tiempo que sitúa a la
persona en una posición de disponibilidad casi constante, hecho que llega a
generar una presión elevada en algunos jóvenes. Esta presión deriva tanto de la
necesidad de estar conectado constantemente, como de la necesidad de
desarrollar una determinada imagen, es decir, construir la identidad propia también
en la red.
·
El desgaste de las relaciones offline o
analógicas: la conexión constante a algunas pantallas puede conducir, en
algunos casos, a dar prioridad a las relaciones que se establecen en el mundo
virtual, mientras que las relaciones analógicas se desgastan al punto, que,
según los participantes, puede conducir a un proceso de aislamiento de la
persona en el mundo virtual en detrimento del mundo físico.
·
En relación a la construcción de la identidad
digital:
·
Las redes sociales facilitan que la identidad
(con mayor incidencia en el caso de las chicas) se construya otorgando mayor
importancia a la imagen física que a otros aspectos como la personalidad.
·
La sobreexposición.
·
La idealización o caricaturización de la
identidad.
·
Disonancias entre el yo online y el yo offline.
·
Postureos desmedidos.
·
Aislamiento físico: en algunos casos, las TIC
pueden potenciar conductas que conducen a la producción de una actividad muy
intensa a nivel online en detrimento de la actividad offline. En casos más
extremos, puede potenciar conductas de aislamiento o antisociales.
·
Dependencia o adicción: actualmente no
disponemos de una definición precisa ni oficial que delimite de forma clara que
se entiende por adicción a las TIC. Dado que no existen criterios claros para
determinar que se entiende por dependencia, adicción, o uso excesivo de las
TIC, es necesario centrarnos en aquellos elementos que pueden afectar el
desarrollo de la persona: el uso compulsivo, la interferencia en las relaciones
personales o el abandono de las responsabilidades adquiridas. En este sentido,
D.N Greenfield apunta las siguientes señales de alerta:
·
Crecimiento progresivo del tiempo dedicado al
uso de las TIC.
·
Tendencia al aislamiento familiar y social, con
pérdida de interés en realizar actividades con otras personas.
·
Bajo rendimiento escolar, que a menudo se
produce por una falta de concentración o de suficientes horas de sueño.
·
Dejar de lado actividades familiares, sociales o
de ocio.
·
Cambios en el estado de ánimo con mal humor o
irritabilidad si no se tiene acceso a los dispositivos.
·
Aumento de conductas impredecibles.
·
Crecimiento progresivo del gasto en tecnología,
por encima de sus capacidades económicas.
·
Aumento del secretismo en relación al hecho de
conectarse, jugar, chatear, etc.
·
Los likes como recompensa: otro de los posibles
riesgos está vinculado a la preocupación constante de la persona usuaria a
proyectar una determinada imagen, saber que piensa el resto de usuarios/as de
él/ella y la modificación de las opiniones a través de la interacción y
exposición constante o desmedida.
·
Ciberacoso: se trata de un riesgo que presenta
tres variantes:
·
Ciberbullying (se tratará este tema de forma
específica en el siguiente apartado).
·
Grooming: define las acciones deliberadas por
parte de un adulto que busca establecer relaciones de amistad con un niño/a,
adolescente o joven, con la intención de obtener algun tipo de satisfacción
sexual.
·
Acoso en las relaciones afectivas.
·
Sexting: consiste en compartir contenidos sexuales
o explícitos a través de la red. Se trata de un fenómeno que se ha ido
popularizando y que ha ganado adeptos con aplicaciones como Snapchat, que
permiten compartir contenidos de forma temporal.
·
Potenciación de la violencia de género: las TIC introducen nuevas formas de control,
principalmente por las características de conexión constante o hiperconexión.
·
Procesos de infoxicación: el ingente volumen de
información al que se puede acceder (no solo de forma proactiva, sino también
pasiva), juntamente con la falta de herramientas para gestionar estos
contenidos y determinar la veracidad o fiabilidad, puede conducir a una
situación de saturación informativa.
·
Pérdida de facultades intelectuales
significativas: según Juan Insua, otro de los posibles riesgos es que la web
social e Internet, en general, provoquen la pérdida de facultades como la
concentración, la reflexión profunda, el cultivo de la memoria y el pensamiento
crítico.
·
Cuantos más contactos, mejor: otro de los
posibles riesgos reside en el hecho de agregar a personas desconocidas. No se
trata solo que algunas de estas personas puedan tener intenciones que puedan
resultar perjudiciales, sinó que también, a la hora de compartir contenidos,
estos llegaran a una audiencia que es desconocida y que puede hacer un mal uso
de ellos. En este mismo sentido, hay otro riesgo relacionado con el hecho de
agregar personas desconocidas que es el hecho de quedar para encontrarse con
una de estas personas desconocidas (sin ir acompañado/a).
·
Limitaciones en el control de los contenidos
online: A menudo entre los y las jóvenes
no se utiliza la red para buscar información de forma proactiva, sinó que la
información llega de forma constante sin la necesidad de buscarla, conlleva también
un riesgo en tanto que la información que se está recibiendo está condicionada
por muchos factores sobre los que no se tiene control (por ejemplo, la
información que se recibe a través de las redes sociales como Facebook, ya que
cada uno recibirá una u otra información en función también de la red de
contactos y sus intereses, por lo que se puede tratar de información poco
imparcial, segmentada, no contrastada,etc).
·
Banalización de los riesgos: considerar que hay
un desconocimiento notable entre las personas jóvenes (sobre todo entre los menores
de edad) en relación a los riesgos que se pueden derivar del uso (o de algunos
usos) de las pantallas, también destaca un grado considerable de banalización
de riesgos.
·
Modelaje familiar: otro de los posibles riesgos
reside en el hecho que en el ámbito familiar se producen dos fenómenos
diferentes, pero con una incidencia a tener en cuenta en ambos casos. De un
lado, se encuentran aquellas personas tecnófobas, o que no son conocedoras de
las herramientas que sus hijos/as utilizan y de los riesgos que implican, de
forma que no disponen del conocimiento necesario para realizar un
acompañamiento adecuado sobre el uso que los hijos e hijas hacen de las
pantallas; y del otro lado, encontraríamos a los padres/madres que también
hacen un uso muy intensivo de estos dispositivos, de manera que actúan como
modelo de refuerzo de este uso intensivo.
·
Huella digital: una mala gestión de la huella
digital pude conducir a una pérdida de privacidad muy considerable.
·
Problemas de salud: que se pueden derivar de
patrones de uso adictivos.
El caso del ciberbullying
El ciberbullying o ciberacoso es uno de los riesgos que ha
provocado mayor alarma social y que ha generado más literatura relacionada con
este tema en los últimos años. Según el Departamento de Educación de la
Generalitat de Cataluña, uno de cada cuatro casos de acoso se trata de
ciberbullying.
Se trata de la "persecución social" que se lleva a
cabo utilizando herramientas tecnológicas. Es decir, se da cuando un niño,
adolescente o joven es agredido psicológicamente de manera continuada en el
tiempo por uno o varios individuos mediante dispositivos TIC.
El ciberacoso se caracteriza por:
1.
Se produce en cualquier momento y lugar. De la
mano del mal uso de las TIC, el acceso de la víctima es ilimitado.
2.
El anonimato de los agresores/as, en tanto que
la red permite ocultar sus identidades.
3.
La agresión se difunde y se comparte con rapidez
y el impacto de la agresión se magnifica.
4.
El número de posibles
"espectadores/as" se incrementa exponencialmente.
5.
La agresión no desaparece, es permanente debido
al rastro que queda en la red.
6.
Las personas agresoras no pueden controlar el
abasto del contenido publicado y, por tanto, tampoco hay una referencia clara
que determine el momento para parar.
Un aspecto interesante a destacar es la doble vertiente de
la "ley del silencio", tanto por parte de la persona acosada como
entre sus compañeros/as que, a pesar de ser testigos de estas situaciones, no
actúan al respecto. En este sentido, el Departamento de Enseñanza destaca que 8
de cada 10 alumnos no hacen nada frente un caso de acoso.


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